Publicado el 27 de enero de 2012 a las 13:01
La noticia lleva varios días saliendo en todos los medios: vuelve Parchís, el mítico grupo musical de nuestra infancia -con nombre de juego-, con nuevas caras y las canciones de siempre. No puedo ser objetivo con este regreso, porque la idea de esta aventura ha partido de un buen amigo, y unos cuantos cántabros más están muy implicados ella. Por eso puedo asegurar que el principal motivo para poner todo esto en marcha ha sido acercar a hijos, sobrinos y demás niños la música que cantábamos nosotros cuando poníamos aquellos vinilos de colores.
Toda la información de la nueva formación de Parchís está en su página, el espectáculo se presentará a principios de marzo en Santander, y parte de lo recaudado irá a parar a fines benéficos. Una razón más, por tanto, para difundir la noticia. Y ahora, sin más, podéis reproducir el vídeo que encabeza estas líneas, la primera canción que se ha publicado con la nueva formación. Hacía mucho que no la escuchaba, pero sigue siendo igual de pegadiza. Igual que las que están en camino...
Seguiremos jugando. Y cantando.
Enlaces:
Reseña del juego Parchís
Somos Parchís
Publicado el 23 de enero de 2012 a las 23:36

Los protagonistas de la fantástica serie The Big Bang Theory son muy aficionados a los juegos de mesa y a los videojuegos: en muchos de sus capítulos aparecen jugando a unos u otros. En uno de los últimos episodios han unido las dos modalidades y les hemos visto jugando a una Jenga con temática de Donkey Kong, el clásico videojuego de Nintendo.
No conocía esta versión del juego de construir torres, así que he investigado un poco sobre ella, y sobre las fichas especiales con personajes que incluye. Se puede jugar como una Jenga clásica (con los bloques de madera decorados como vigas), o bien utilizar las fichas de plástico incluidas: 4 piezas de Mario, un Donkey Kong y una princesa Pauline. Los muñecos de Mario se encajan en unos agujeros que tienen las fichas de madera en sus extremos, y al comienzo del juego se colocan en el primer nivel. Las fichas de Donkey Kong y de la princesa se colocan sobre la torre. Con una ruleta, cada jugador obtiene en su turno el número de agujeros que debe mover su Mario, y el número de piezas de madera que debe extraer y colocar sobre la torre, recolocando también a Donkey Kong y a Pauline al terminar.
Gana el jugador que consiga llevar a su Mario hasta lo alto de la torre y rescatar así a la princesa, o bien el jugador con su Mario más adelantado si se cae la torre antes.
Por lo que leo, una divertida adaptación con algunos problemas: la gente se queja de que las fichas de plástico de Mario no encajan del todo bien en los agujeros de las maderas. Con todo, ideal para fanáticos de los juegos de mesa y de los videojuegos retro, como Sheldon, Leonard, Howard y Raj.
Seguiremos jugando.
Enlaces:
Reseña de Jenga en este blog
Donkey Kong en la Wikipedia
The Big Bang Theory en la Wikipedia
Jenga Edición Coleccionista Donkey Kong en BoardGameGeek
Publicado el 23 de diciembre de 2011 a las 12:18

Hasta ahora he hablado por aquí de juegos muy tradicionales. Pero no son los únicos que tenemos en nuestra ludoteca. De unos años para acá, el mundo de los juegos de mesa se ha revolucionado bastante, si se sabe buscar un poco: la mayoría de las jugueterías al uso no pasan del Trivial, Monopoly, Operación, Tragabolas y cosas así. Pero hay juegos nuevos, para niños y mayores, tantos que nos costará decidir cuál comprar.
Hoy quiero hablar de un juego ideal para fiestas, muy recomendable en estas fechas. Es tan divertido que todo el mundo que conocemos que lo ha probado… se lo ha comprado… o está deseando quedar para jugar con el nuestro. El juego se llama Time's Up y trata de adivinar personajes que vienen escritos en unas tarjetas. Sencillo, ¿no? Pues sí, pero con mucha miga.
Time's Up se puede comprar en España en dos ediciones, una amarilla y otra azul. Son idénticas, salvo en el color de las tarjetas y del embalaje. Se puede jugar con cualquiera de ellas de manera independiente, lo único que aportan son más personajes.
La caja del juego tiene poquitas cosas: una bolsa de tela para transportarlo, 218 cartas cada una de ellas con el nombre de dos personajes (se puede jugar con los nombres azules o con los amarillos), un reloj de arena, una libreta para las puntuaciones y las instrucciones del juego. Pueden participar de 4 a 12 jugadores (imaginaos el jolgorio), y se recomienda para edades superiores a 12 años (básicamente porque los más pequeños no conocerán a los personajes). Las partidas suelen durar unos 45 minutos.

Vale, pero… ¿por qué es tan divertido? Pues básicamente porque si le dices a tus padres que se pongan a hacer mímica, seguramente te digan que les dejes en paz, que esos juegos a ellos no les van. Y sin embargo, si comienzan a jugar, acabarán haciendo gestos como el que más, intentando arañar puntos. Es un juego que te va metiendo poco a poco a lo largo de tres fases distintas, y cuando se llega al final ya se han perdido todas las vergüenzas por el camino.
¿Cómo lo consigue? Con una mecánica fantástica, muy gradual. Los jugadores se dividen en equipos. Todos juegan con el mismo mazo de cartas, elegidas al azar. Es decir, todos los equipos tienen que adivinar los mismos personajes durante toda la partida, tres veces, una por cada fase.
En la primera fase, se puede hablar. Hay que explicar al resto de compañeros de nuestro equipo quién es el personaje de la tarjeta que tenemos delante, contándoles cualquier cosa salvo el nombre escrito. Si acierta, podemos pasar a la siguiente tarjeta. Si no, tenemos que seguir intentándolo. Cuando termina el tiempo (30 segundos frenéticos) nos quedamos con las tarjetas acertadas, y pasamos el resto del mazo al siguiente equipo. Cuando vuelva a ser el turno de nuestro equipo, otro compañero nos intentará hacer adivinar algún personaje (que tal vez ya hayamos visto antes cuando teníamos las tarjetas). El juego sigue hasta que se adivinan los nombres de todas las tarjetas. En ese momento, se hace recuento de las que ha adivinado cada equipo, y se termina la primera fase.

Hasta aquí, divertido, sin más. Pero empieza lo bueno. En la segunda fase se juega con las mismas tarjetas: los personajes son los mismos. Además, si nuestros compañeros no aciertan, o preferimos intentarlo con otra tarjeta, podemos pasar. Más sencilllo, salvo por un pequeño detalle: esta vez sólo podemos pronunciar una palabra. Hay que buscar la palabra adecuada para que nuestro equipo averigüe de cuál de los personajes estamos hablando.
Esto ya suele provocar muchas risas. Cuando se termina esta fase ya está todo el mundo con ganas de seguir jugando. Y entonces es cuando llega la tercera fase. Nuevamente, con los mismos personajes, que ya empiezan a ser de la familia. Pero esta vez, sí que sí, ni una palabra: hay que hacer adivinar el nombre de la tarjeta con mímica.
La combinación de estas tres fases da lugar siempre a: agujetas de tanto reírse, conexiones mentales inverosímiles, y actuaciones brillantes. Imaginad que una de las tarjetas tiene el nombre de Arturo Pérez Reverte, por ejemplo. En la primera fase podemos decir algo así como "Es el autor de los libros de Alatriste". Seguro que así alguien lo adivina. En la segunda fase, sólo podemos utilizar una palabra. Lo primero que se nos suele venir a la mente es "escritor". Pero suele haber más de un escritor, más de un actor, etc.. en cada mazo de cartas, así que podemos hacer que nuestro equipo se equivoque. Sin embargo, si decimos "Alatriste" seguro que todos saben de quién hablamos.

Cuando llega el momento de hacer mímica, es fácil que acabemos haciendo de espadachines en medio de la habitación, intentando que nuestro equipo se acuerde del Capitán Alatriste.
En resumen: un juego ideal para todo tipo de reuniones multitudinarias, aunque haya gente tímida a la que no le vayan mucho este tipo de juegos (en principio). En serio, infalible. Tenedlo en cuenta para posibles reuniones navideñas… y para el resto del año. ¿Merece la pena pagar los 20€ que vale el juego por un mazo de cartas y poco más? Sí, sin duda. Los nombres están muy bien seleccionados para que las partidas tengan mucha enjundia, y con par de veces que se juegue, la diversión habrá compensando la inversión.
Por cierto, el autor del juego se llama Peter Sarret. Aunque en España sólo se han editado las ediciones Amarilla y Azul, fuera de nuestras fronteras existent más variantes: una edición Púrpura que añade una cuarta fase (la pose), una edición Familiar (con objetos en lugar de personajes), dos expansiones, versiones especiales conmemorativas, una edición Academy (con personajes de series antiguas de TV y películas)… Vamos, toda una franquicia. Una pena que las tarjetas suelen estar muy personalizadas para cada país, y no tiene mucho sentido jugar con una edición extranjera. Esperemos que pronto veamos por aquí alguna de estas nuevas variantes.
Pues nada, ahí queda eso: si alguien tiene que hacer un regalo, o va a asistir a alguna reunión o fiesta y quiere asegurar la diversión, Time's Up es una opción a tener muy en cuenta. En serio.
Seguiremos jugando. Ah, y felices fiestas.
Enlaces:
Página de Time's Up en Asmodee
Time's Up en BoardGameGeek
Publicado el 17 de diciembre de 2011 a las 15:02

Hace un tiempo hablé por aquí del Mikado, el clásico juego de los palillos. Ahora acabo de descubrir otra variante del mismo, el Spring Mikado o Mikado con muelle, donde los palillos se cambian por pequeñas piezas de madera apresadas por un muelle. Lo he encontrado en una tienda en Madrid de la cadena danesa Tiger.

Por lo que parece, el juego tuvo su origen en los años 60, diseñado por Frank W. SInden con el nombre de Booby Trap. La versión que venden en Tiger es prácticamente idéntica, salvo en el color de las fichas, a la que creó otra gran cadena nórdica, Ikea, llamándolo Trap Game.

El juego es muy sencillo: consiste en una base de madera con un cepo accionado por muelle. Se abre el cepo, se colocan todas las fichas, y dejamos que el muelle las aprisione. A partir de ahí, cada jugador intenta sacar todas las piezas que pueda sin que se muevan las demás, ni se accione el muelle. Las piezas vienen en tres tamaños y colores: las rojas valen 15 puntos, las azules 10, y las más pequeñas, de color verde, 5 puntos.


Si al intentar sacar una ficha se mueve alguna otra o el cepo, devolvemos la pieza a su sitio (lo que generalmente implica que las demás se descolocan un poco) y se pierde el turno. El juego termina cuando sólo queda una ficha en juego. La persona que haya conseguido más puntos sumando los de sus fichas, gana la partida.

Se trata de uno de esos juegos aptos para toda la familia, que no necesitan mucha explicación, y que a poco que nos piquemos nos hará pasar un buen rato mientras intentamos descubir qué piezas podemos intentar mover. En Tiger me costó 4€, por ese precio cuesta no recomendarlo. Por lo que veo en la web de estas tiendas, aunque venden por Internet, no parecen tenerlo en su catálogo de juegos.
En definitiva, una curiosa versión del Mikado, a muy buen precio.
Seguiremos jugando.

Enlaces:
Tiger España
Booby Trap en BoardGameGeek
Publicado el 25 de marzo de 2011 a las 13:33

Ha pasado bastante tiempo desde que comenté el último juego por aquí. Una mudanza y una nueva casa en la que guardar la ludoteca han tenido gran parte de la culpa. En cualquier caso, tengo intención de retomar la costumbre de hablar de los juegos de mesa que más nos gustan, y hoy es el turno de otro clásico que no debería faltar nunca, la Jenga.
Seguro que todo el mundo lo ha visto alguna vez: una torre de piezas de madera apiladas, de la que hay que ir retirando bloques para colocarlos en lo más alto sin que la estructura se venga abajo. Diversión asegurada para jugadores de todas las edades.

El juego como tal nació en Ghana, gracias a Leslie Scott. Durante los años 70 fue perfilando el juego en su familia a partir de unos bloques de madera que había comprado en una serrería; en 1983 lo presentó en la Feria de Juguetes de Londres, con el nombre de Jenga, que significa "construir" en swahili. Posteriormente el juego se exportó a EE.UU. y Canadá, y acabó distribuido por el gigante Hasbro en medio mundo. Según su creador se han vendido más de 50 millones de unidades. Y eso hablando sólo del juego oficial. Es muy habitual encontrar clones del mismo en jugueterías, mercadillos de artesanía, etc.
El juego se basa en unos bloques de madera que forman un cuadrado cuando se juntan de tres en tres. Existen 54 bloques, por lo que al apilarlos en pisos de 3 bloques sale una torre de 18 niveles. En cada piso, los bloques se apilan de manera perpendicular al piso anterior. Escrito y explicado así parece más complicado de lo que es en realidad: en las fotografías se aprecia la manera de construir la torre.

Generalmente, el juego se acompaña de un cartón que envuelve la torre, para facilitar que todo quede alineado al construirla. Una vez en su sitio, se retira el cartón, y… ¡a jugar!


El mecanismo es muy sencillo, por turnos los jugadores van retirando una pieza de la torre, y la colocan en la parte superior de la misma, creando un nuevo nivel completo cada tres piezas jugadas. La torre se vuelve cada más alta, y más inestable (al faltar bloques en los niveles inferiores). Para retirar una pieza sólo se puede utilizar una mano, y únicamente se pueden tocar las fichas con dos dedos simultáneamente.


Los bloques se pueden retirar de cualquier nivel, excepto del nivel más alto que esté completo. Existen variaciones sobre esta regla: puede ser el nivel más alto, los tres más altos, etc.


Dependiendo del modelo de Jenga al que se juegue, los bloques podrán ser más o menos rugosos, más o menos regulares… lo que aporta un toque extra de azar y suerte a las partidas. En nuestra ludoteca tenemos un modelo clónico de Jenga (Torre de Equilibrio, de Toys Pure) comprado en una juguetería educativa ya desaparecida. Como curiosidad, tiene 51 bloques de madera (un nivel menos que el juego original, por tanto).

Al montar nuestra torre, siempre hay algunas piezas que quedan muy sueltas, y es muy sencillo retirarlas. Suelen ser las primeras que hay que localizar. Una vez hecho el trabajo fácil, vienen las dificultades y los momentos de tensión cuando todo se empieza a tambalear.




El jugador que tira, parcial o totalmente, la torre, pierde la partida. Dependiendo de cómo se quiera puntuar, se pueden contar puntos negativos al perdedor, o positivos al ganador (el último jugador que haya retirado una pieza con éxito antes del derrumbe).


Cuando la torre se cae (estrepitosamente, por lo general) suele ser inevitable repetir y jugar otra partida. La torre se reconstruye de manera muy rápida, por lo que es fácil acabar encadenando una partida con otra.

Existen algunas variaciones sobre la torre clásica, que añaden alguna complicación al juego: hay versiones en la que los bloques son de colores, y con un dado se indica si el jugador tiene que retirar una pieza de un color concreto, o una pieza central, lateral, etc. Una vez regalé un modelo de marca "blanca" de una cadena de jugueterías, y resultó que los bloques de colores eran de plástico en lugar de madera. Al tener mucho menos peso, resultaba prácticamente injugable. Mientras esté construido en madera, no hay problema.
Hasbro comercializa también (aunque la verdad es que yo nunca la he visto en las jugueterías de por aquí) una versión Xtreme en la que los bloques son paralelogramos, lo que añade la posibilidad de construir torres inclinadas o con formas más irregulares. También andan promocionando Jenga Max, donde los bloques no se apilan sino que se enganchan unos con otros, y el objetivo es construir en lugar de retirar piezas… vamos, que es otro juego totalmente distinto.

Existen también versiones para consolas (Nintendo DS y Wii), así como montones de juegos online por Internet… aunque no le acabo de ver la gracia a llevar a un videojuego algo tan "físico". Me quedo con la madera de verdad.
Sea la versión que sea, se trata de un juego familiar, muy divertido, y que no falla nunca. Uno de esos imprescindibles en cualquier ludoteca. Dependiendo del modelo que se compre, el precio puede variar bastante (sobre todo entre el juego licenciado oficialmente y los clónicos, claro), pero suele ser bastante económico y compensa con creces por la cantidas de risas que garantiza.
Seguiremos jugando.
Enlaces:
Jenga en la Wikipedia (en inglés, la entrada en castellano es muy escueta)
Jenga en BoardGameGeek
Página web oficial de Jenga en Hasbro (en inglés también)
Comentarios
Historial
Contenido, fotografías, diseño y programación
por Roberto Ortiz, 2009-2011